12 propósitos

Entretenimiento

31 de Diciembre de 2016

Por Monserrat Ramírez

Parece que tenemos sólo doce propósitos para encaminar todo lo que queremos para nuestro año.

Doce uvas para concretar lo que debemos hacer para estar en paz con nuestra alma y con nuestra razón.

Doce campanadas para poner música a las palabras con las que firmaremos con nuestra voluntad un contrato de compromiso, aunque nuestra voluntad se encuentre siempre, más allá del bien y del mal.

Al final hace lo que quiere. 



Sin embargo, lo hacemos porque en el fondo tenemos esa esperanza que año tras año nos dice que si se puede.

Esa luz que sentimos en el fondo es a la que debemos hacer caso, pues de lo contrario, a las 12:00 am del 1 de enero, sólo nos atragantamos con palabras que al final no logramos consolidar por dejar distraernos con pequeños destellos.

Hay que escuchar a nuestra intuición y dejar a nuestra energía fluir para que confabule con el universo, dándonos lo que realmente sentimos y deseamos. 



La vida no significa nada sin esos destellos de luz que nos enseñan a valorar nuestro entorno y a los que nos rodean, reconociéndonos como humanos con defectos y muchas virtudes.

No se trata de sonreír todo el tiempo, sino de compartir nuestros sentimientos, siendo sinceros con el mundo, de lo demás ya las estrellas se encargarán. 



Les deseo un 2017, lleno de noches de diamantina en el cielo, de rostros ruborizados por un beso con ilusiones, nuevas vidas y viajes con colores inimaginables. 



El 7 es buen número, a pesar de las malas noticias en los periódicos, siempre podremos dar buena cara a nuestros familiares, amigos y conocidos.

Si no mejoramos la economía nacional o mundial, al menos haremos de esta vida fugaz un momento para ser recordado en la eternidad.

Sobre el autor:

Monserrat Ramírez

Gestora cultural

Gestora cultural, comunicóloga, amante del arte y de las letras, enamorada por naturaleza, le interesa el marketing cultural, y andar contando historias que vuelvan de este planeta algo más ameno. A veces se confunde entre realidad y ficción, pero continúa en la búsqueda de ese equilibrio a través de la escritura.