Palabras que debimos haber dicho

Cultura

2 de Abril de 2017

Por Monse Rivera

Estoy segura de que a lo largo de nuestras vidas hemos lamentado muchas cosas, y sinceramente no sé si eso esté bien o mal. En ocasiones intentamos escudarnos en la ideología de que no debemos de arrepentirnos de nuestras decisiones, que las cosas pasan por algo, que todo representa una lección de vida. Pero no podemos evitarlo, nos arrepentimos de los que dijimos, de lo que no dijimos, de lo que hicimos y de lo que no hicimos. Nos vemos atrapados mirando al cielo y pensando en el famoso y doloroso “si hubiera”.

En lo personal me arrepiento más de lo que no dije, es decir, de las palabras que debí haber dicho en su momento y no lo hice ¿Y por qué? Por temor, porque no supe qué decir, por pena, por inseguridad, por demasiada seguridad, porque no creí que valiera la pena o porque pensé que habría más tiempo; pero como dijo el escritor André Gide, “muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde”.

Algunas veces fuimos tan prepotentes que nos cegamos ante nuestros errores y no nos dimos cuenta de que debimos haber dicho más la palabra “perdón”. Perdón por irme aquella noche, perdón por no regresarte la llamada, perdón por mentirte, perdón por no haberte pedido perdón antes. Debimos haber reconocido abiertamente que no éramos perfectos, que nos habíamos equivocado, que estábamos apenados, que lo sentíamos y que queríamos que las cosas se arreglaran y volvieran a ser como eran; sin embargo, no lo hicimos.

Debimos haber dicho más la palabra “hazlo” o “atrévete” a quien estaba dejando de hacer algo bueno para su vida por el simple hecho de que tenía miedo o no se creía lo suficientemente capaz. En ocasiones una pequeña palabra de aliento puede ser el combustible que nos impulsa a crecer y superarnos. Quizá pienses que esto no es realmente importante, que lo que te motiva es tu propia determinación y visión; pero la realidad es que todos necesitamos de alguien que nos diga aunque sea una vez: tú puedes.

Le hubiéramos dicho más a la gente “confía”. Confía en tu Dios, o en las energías, o en los astros y el universo, o en ti mismo. Confía en lo que quieras pero confía y no pierdas nunca la fe. Todo ser humano necesita apoyarse de algo o alguien que le dé las fuerzas necesarias para salir adelante.

Debimos haber dicho “te extraño” a aquellas personas a las que en verdad extrañábamos y sabíamos que su presencia en nuestras vidas nos hacía bien. Debimos tomarnos un tiempo para escribirles o tragarnos nuestro orgullo si es que habíamos dejado de hablarles para decirles abiertamente “te extraño” y todavía mejor, agregarle a eso un “hay que vernos”. Algunos se pasan la vida esperando a que la otra persona tome la iniciativa y diga que los extraña, pero muy probablemente la otra persona esté esperando exactamente lo mismo y por eso nunca se llegue a concretar nada.

De igual forma, un “cuídate” no hubiera estado de más para que otros supieran que nos preocupábamos por ellos y su bienestar. A veces no queremos escuchar consejos, o pensamos-justificada o injustificadamente-que las personas que nos los dan realmente no saben lo que están diciendo y se equivocan; pero de todas formas siempre es bueno escuchar y tratar de obtener algo útil a partir de ello.

Teníamos que haber dicho “adiós” a toda esa gente tóxica que no aportaba nada positivo a nuestras vidas. Decirle “hasta nunca” a quien nos hacía sentir mal por el hecho de dar nuestra opinión, de defendernos, de hacer lo que nos gusta, de ser nosotros mismos. Quien te ama te acepta como eres y bajo ninguna circunstancia te lastima, al menos no intencionalmente.

Por último, en ocasiones olvidamos que la vida es finita y por ende olvidamos decir más seguido “te quiero” o “te amo”. Debimos haberle dicho a esa persona lo que sentíamos por ella y recordárselo de vez en cuando. Ahora bien, es preciso aclarar que todas las palabras antes mencionadas siempre deben ir acompañadas de acciones que las respalden y demuestren su autenticidad. Asimismo, debo confesarles que yo realmente no creo en el “es demasiado tarde” y llámenme soñadora, pero creo que es así. Evidentemente el “hubiera” no existe, pero el “ahora” te da la posibilidad de hacer, de remediar y de decir lo que no se había dicho.




Sobre el autor:

Monse Rivera

Estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y locutora de radio. Escritora y dibujante por mero gusto. Ama viajar, leer y ver películas a blanco y negro. Habla español, inglés y francés. Su meta es especializarse en comunicación publicitaria y ha tomado cursos de Marketing.