Palabras que nos prostituyen…

Cultura

5 de Abril de 2017

Por Mariana Pérez Gay Rossbach

He cosificado mi cuerpo y ya no es propio; dejó de serlo el momento en que te lo entregué por partes en cada beso que marcó territorio de cada una de mis extremidades, como un perro que va meando los rincones. Te miro cuando no miras, cuando miras hacia abajo, cuando no te importa mirar. Y te toco cuando no me tocas, y cuando quieres que no te toque. Pero tu toque es preciso, controlado, calculado y frío. Y en tu abrazo faltan tus brazos, pero pido que me abraces, y me prostituyo por lo que no he escuchado.

Me convertiste en puta, y únicamente tu puta, buscando desesperadamente escuchar lo no dicho, necesidad rabiosa de la espera de aferrarse a lo inaudible de tu boca, y es que hay palabras que nos prostituyen, en este caso, las no escuchadas, las anheladas, motor de cada acto. ¿Qué mueve más vida que el mismo deseo? Aprovéchate de mi cuantas veces quieras, usa mi cuerpo a tu antojo, abrázalo, bésalo, empújalo, golpéalo, escúpele, muérdelo, lámelo, rasgúñalo, despedázalo en la cama y en cada cuarto de la casa; haz lo que te plazca, es tuyo. Pero a cambio, di lo que quiero escuchar, y entonces me vendo a tu susurro, aire caliente del aliento que enciende mi cuerpo que, aunque la intención es reducirlo a cenizas y esparcirlas en un viento que no respires, entérate: no ruego un beso, imploro escuchar las palabras que nos prostituyen. Aquellas que arrebatan el último gramo de dignidad y que arrodillarían para felaciones provocando gemidos mudos. Esas palabras que van cazando desamparos, almas muertas; esas que provocan al más desgraciado y le venden al mejor postor, marchitando el deseo y alimentando a migajas la pobreza ¡Cuánto engaño en la cama! Pero cuánta verdad en la distancia… Cuánta necesidad en la mirada. Y una puta que ni siquiera con el cuerpo coge, vendiéndose con el alma. ¡Putas palabras que nos prostituyen! ¡Putas palabras mamando necesidad! Y tú en tu trono tan cobarde; si tan sólo pudiera escucharte hablar.


Sobre el autor:

Mariana Pérez Gay Rossbach

Psicóloga y artista

Enamorada de los pequeños detalles, de los rincones y secretos. Sonriente a los juegos y el humor negro. Soñadora empedernida y enamorada de la vida. Lo demás lo celo y es mío. 

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