Lo que le dije una vez al mar

Otras Minucias

25 de Mayo de 2017

Por Monse Rivera

Me gustas tú.

Me gusta tu manera de ser y de fluir.

Me gusta que me recuerdas a mi papá y a su amor por la marea y la espuma. A su sonrisa llena de pura vida cuando te veía y te rozaba con la punta de los dedos de sus pies. A su juventud, a lo mucho que disfrutaba navegando a tus anchas y a los buenos amigos que hizo a bordo de tantos barcos gracias a ti. A cuando me sumergió por primera en ti aquel día especial y a cuando me enseñó a flotar y nadar. A cuando se sentía triste y preocupado pero el hecho de verte lo mejoraba todo.

Me gusta que me recuerdas a mi abuelo, y a su pasión por adentrarse en tus profundidades sin la compañía de un tanque de oxígeno y sin miedo a quedarse sin aire porque confiaba en ti tanto como amaba la aventura. A lo mucho que significaba para él el darle lo mejor a sus cinco hijos porque los amaba con la inmensidad de su ser. A aquellas tardes en las que regresaba agotado del trabajo y aun así conseguía hacerse de la energía suficiente para llevarlos hasta aquel lugar en el que te unes con la arena y en donde los niños construyen castillos, y recoger conchas es como la búsqueda del tesoro y en donde estaban los ojos de mi abuelo viéndote mientras pensaba en lo mucho que le gustaría detener el tiempo y vivir ese instante por siempre.

Me gusta la tranquilidad que me das cuando te veo, te escucho, te huelo o te siento.

Me gusta que en ti veo a dos de los grandes hombres de mi vida: mi papá (noble marinero) y mi abuelo (buceador bohemio y coleccionista de momentos playeros).

Me gusta que me recuerdas a lo bueno de la vida y créeme que te agradezco eternamente por ello.

 

Sobre el autor:

Monse Rivera

Estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y locutora de radio. Escritora y dibujante por mero gusto. Ama viajar, leer y ver películas a blanco y negro. Habla español, inglés y francés. Su meta es especializarse en comunicación publicitaria y ha tomado cursos de Marketing.