Casa

Otras Minucias

3 de Septiembre de 2017

Por Verónica Lozada

Inigualable sonido del columpio

en cada vaivén la imaginé regresando

a la tierra del café.

Romina se ha quedado dormida y sonámbula;

busca a Hamelin y su flauta.

Guido se ha puesto de luto un rato

y le trajo a Rachmaninoff en bolsa de pan dulce...

La tarde sabe a bosque

Romina se abraza al árbol,

busca a su abuelo entre la hojarasca,

le grita en sol que vuelva y se aferra

al amor del Jedi que tanto ama.

Romina ríe si Alejandra habla

se abrazan

hijas-hermanas-primas-lobas...

 

Hoy no está Alejandra.

 

Romina juega si Juan le hace cosquillas

desde la esperanza.

El sonido de los columpios

me hizo saber que ella vuela

cruza las montañas

vence vikingos de bronce

y los Beatles le recuerdan su infancia.

 

Lily está a la puerta...

Con una red atrapadora de Aldonzas,

juntando perros olvidados

para hacer teatro callejero.

Ahora ya está en casa,

pero le falta su casa,

su caracol y piccolo.

¡Vuelve sonrisa de estrella!

Tus madres Coraline te guardamos segura.

Sobre el autor:

Verónica Lozada

Escritora

Gestora cultural, escritora, editora, columnista, madre, poeta, liberal -quizás anarquista-, cree en las palabras y asegura que los caballos, lobos, perros y tigres se van al cielo (sólo si se portan bien). Persona de buena voluntad, adorable con tintes y pátinas de raspones y trancazos. Vive en un pueblo mágico con olor a café. Los poemas que escribe semanalmente en el Área de No Leer serán parte de su novela "Tráfico de orquídeas". Al dar LIKE en su fanpage, ayudas a la publicación del mismo.

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