Sobre Javier Solís, o cómo entregarse en una forma total

Cultura

17 de Septiembre de 2017

Por Mafer Menag

De algún afortunado barrio de la Ciudad de México surgió el Rey del Bolero Ranchero, Gabriel Siria Levario, mejor conocido como Javier Solís.

Aunque falleció a los 34 años su legado perdura, sus canciones y películas han logrado todavía permear gran parte de las generaciones “millenial” que, aunque aturdidos por la postmodernidad, vamos viviendo siempre de las nostalgias de los abuelos.

Mientras escribo este artículo reproduzco las diez canciones más escuchadas en Spotify del cantante mexa, quien me recuerda mucho a esa generación de artistas consagrados representativos del sentimiento mexicano; aquellos que salían vestidos de charros en empaques de casettes o CD’s de color morado, rosa mexicano o guinda con una mirada perdida, en pose de macho, con las manos entre el zarape, cantando detrás de un mezquite o encima de un caballo.

Actores que cantaban, cantantes que actuaban; incluso José Alfredo Jiménez tocó varias cintas del cine de oro, aunque no gozaba precisamente de la gallardía (palabra de tía) de Pedro Infante o Jorge Negrete, los artistas se daban el lujo de presentarse entre cabarets, festivales, charreadas, grandes teatros históricos, plazas e incluso en giras por el mundo cuando parecía que el charro sólo cantaba en y para su tierra, para sus mujeres: el dolor y amor más grande de su inspiración.

Los compositores, cantantes y cantautores de “ese entonces” escribían entre amigos, botellas, fiesta, escribían en servilletas y en mil notas, partituras y arreglos perdidos que se quedaron en escenarios o en horas de cantina. Muchas son las anécdotas de melodías perdidas y otras más de grandes éxitos surgidos entre la espontaneidad del amor o la borrachera.

Algo fascinante de esta nostalgia de bolero es el sentimiento de sus letras, la ceja fruncida del intérprete y la música suave de motivos inimitables que apenas sonando ya tocan la fibra más sensible y despiertan el “esas apenas con unas encima” de cualquiera que sepa que “Entrega total” se canta con un caballito de tequila o se dedica estando muy romántico.

Aunque pensando seriamente este último punto ¿todavía se dedican los boleros?

 

 

Sobre el autor:

Mafer Menag

Gestora cultural

Oriunda de Dolores Hidalgo, C.I.N., está gestora cultural es una risueña pero nostálgica mujer que gusta del patrimonio cultural, los museos, la literatura, la fotografía, el turismo y la fascinante experiencia de conocer personas y personajes.